El pie es el elemento anatómico que sirve para trasladar la reacción del peso del cuerpo sobre el piso, tanto en la actividad física como en la vida diaria. Es evidente que se requiere un mayor mecanismo de amortiguación durante el desarrollo de la actividad deportiva, debido al impacto repetitivo del trote, la carrera o el salto. Es entendible entonces que el zapato a utilizar debe facilitar este mecanismo.

Afortunadamente en la actualidad existen una gran cantidad de marcas y modelos de zapatos deportivos, cada uno con características especiales para cada especialidad deportiva (correr, saltar, jugar basquetbol, tenis, voleibol, futbol, etc.), para los diferentes tipos de terreno  (superficies duras, blandas, deslizantes, etc.), para las diferentes formas del pie (griego con el segundo dedo dominante, egipcio primer dedo dominante o cuadrado con todos los dedos casi iguales), para los diferentes tipos de pisadas (pronación, supinación, neutro, pie cavo o pie plano)  por lo tanto habrá que probar de todos los modelos de acuerdo al deporte practicado y elegir el que mejor se adapte al pie y a la pisada de cada uno. Inclusive se puede elegir el calzado de acuerdo a la especialidad deportiva dentro de una misma disciplina, por ejemplo atletismo.

Pero ¿cuál es el mejor zapato?, en primer lugar aquel que reúna las características antes mencionadas, debe ser de acorde al pie del deportista y al deporte practicado. Lo ideal es realizar una prueba de pisada antes de adquirir el calzado.

Si nos centramos en la carrera, el calzado debe asegurar una eficiente amortiguación con el soporte en la suela de cada marca, gel, aire, celdas de hexalite, etc., debe tener un contriorte firme que asegure un apoyo adecuado y que evite desplazamientos laterales del talón, debe tener la porosidad suficiente para permitir la ventilación del pie durante el ejercicio y la posibilidad de reducir la humedad por la sudoración, además debe contar con un soporte anterior, en la punta, para proteger los dedos.

No existe el calzado ideal, pero debemos buscar el más adecuado para cada quien, no todos los zapatos funcionan igual para todas las personas. Un zapato que le ha quedado bien a un corredor, no necesariamente es útil para otro deportista, afortunadamente existen tantas marcas y modelos que se puede elegir con relativa facilidad el más conveniente.

El uso de un zapato inadecuado puede producir desde ampollas, fascitis (muy frecuentes en corredores de distancias largas), lesiones de tobillo, rodilla, cadera y columna vertebral. Muchas veces un dolor inexplicable en la rodilla de un corredor tiene su origen en un calzado inapropiado.

Por otro lado, además del calzado adecuado es necesario ser muy cuidadoso con la durabilidad de este, por lo regular un zapato deportivo puede durar entre 800 y 1500 km, después de esta distancia, se pierden las características ideales, el rendimiento se reduce y el riesgo de lesiones aumenta.

El zapato debe ser atado firmemente, sin exagerar para no producir alteraciones circulatorias, pero bien sujeto para evitar desplazamiento del pie en el interior del calzado durante la carrera que pudiera producir ampollas y favorecer alguna otra lesión.

Aunque los zapatos sean adecuados, no se deben estrenar el día de la competencia, es conveniente que estos se vayan amoldando y adaptando al pie.

Entonces, ¿qué zapato deportivo debo comprar? El que se adapte mejor a la especialidad deportiva que se practica, al terreno donde se realiza la práctica o la competencia, que sea cómodo y de acuerdo a la forma y pisada del pie.

Evitar comprar los zapatos de moda o los que estén en oferta o por el gusto de los colores o el modelo, hay que elegir el más adecuado para cada quien. ¿Fácil no?

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Dr. Roberto Rodríguez Nava. Especialista en medicina del deporte y actividad física. Director General de  CEVAFIN

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