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«Para mi próximo maratón quiero entrenar en forma», eso pensé, la vida me tenía grandes sorpresas. En las 12 semanas previas al Maratón de Berlín, los mensajes fueron contudentes, hoy sé que era la única forma de cambiar el rumbo de mis pasos.

Todo comenzó con una prueba positiva de embarazo en las primeras semanas del plan que me hizo parar el entrenamiento un par de semanas. Al poco tiempo, eso ya no era real. Volví a entrenar mientras mi coach pensaba que estaba jugando con él y su trabajo. Me apoyó. Faltando un mes para el maratón volvió a dar positivo, esperé a la confirmación clínica, todo iba bien, pero en la 8va semana otra vez «se chispa el chamaco» y el entrenamiento para maratón no se completó. El umbral tan alto de dolor al que estamos acostumbrados los corredores me ayudó, no necesité hospitalización pero faltaban 2 semanas y media para el Maratón de Berlín. El doctor me pidió una semana de descanso. «¿Puedo correr el maratón?», pregunté. Contestó que lo dejaba a mi criterio pero que el estrés me estaba provocando esos problemas, que no me moriría en los 42k pero que fuera cautelosa con mi cuerpo y mente que habían sufrido un golpe bajo. Acepté el reto (aunqué pensé en no correrlo) pero una semana antes de los 42K volví a entrenar.

Faltando dos días para viajar al Maratón de Berlín tuve que abandonar mi trabajo en Runner’s World. Un momento que durante casi dos años esperé. Justo después de la Media Maratón de Bogotá en 2012 pensé en crear un website para corredoras que hablamos español. Así como nació www.syc.gmkweb.com hace un poco más de un año junto con el apoyo de varias amigas que compartían sus conocimientos (nutriólogas, corredoras, entrenadoras, psicólogas). De pronto, un día me di cuenta que aquello estaba creciendo demasiado y que mis días en la revista estaban contados. Había llegado el momento de evolucionar.

Obviamente, esas ansias de libertad venían de mi ritmo de vida acelerado y del abandono de mis sueños personales. Pero nada era tan grave, al Maratón de Berlín iría acompañada de Ara Ruiz, la chica que se había ganado el viaje todo pagado por adidas en Soy Corredora. ¡Eso me llenaba de emoción! Ahora tenía la libertad para hablar de un proyecto personal que me hacía muy feliz. Tomamos el vuelo a Berlín pero esta vez sabía que iba a disfrutar del maratón porque así lo corriera rápido o despacio, yo tendría mi medalla. Presté mi pulsómetro, elegí correr sin él. Durante el recorrido pude apreciar miles de cosas que hace dos años cuando lo corrí no pude. Me encontré en el camino con mi amigo de redes sociales, Agustín, con quien me había solidarizado por un leve percance que sufrió en el maratón y juntos disfrutamos, a nuestra manera, de esos 42K durante un poco más de 5 horas. Me reí sin parar, platiqué todo el camino, saludé a muchos mexicanos y sobre todo, dejé de ser parte del bullying de corredor, ese que mi amigo Arturo Aguilar tanto me recuerda. Porque ya no me creía el cuento de cumplir con una determinada marca solo para decir que sí soy corredora ¡vaya exigencia!, ya había dejado de sobreestimar al maratón como un episodio determinante en mi vida, ya había soltado toda la bola de prejuicios en torno al ritmo y ya había dejado de pelearme con el tiempo. ¡Ya había llegado la hora de alimentar el ego de otra forma!

Y con esto no quiero decir que estoy en contra de todos aquellos que entrenan para conseguir buenos tiempos o calificar al Maratón de Boston, al contrario, los felicito y admiro, ese es SU momento como corredores recreativos, el mío ahora es otro aunque creo que nunca voy a dejar de querer bajar el tiempo en las carreras (eso se lleva en la sangre).

Crucé la meta feliz, sin odiar al maratón. Me llena esa conexión con él. Adoro mi libertad pero más adoro haber aprendido a volar. Mi cabeza hoy no está centrada en romper una marca, hoy mi objetivo es seguir motivando a que más mujeres corran en México y en Latinoamérica. Hacia allá va mi barco y quien se quiera subir, es bienvenido. Gracias a todo esto que pasé hoy estoy en mi mejor momento, relajada, lejos de lo que intoxicaba mi esencia, centrada en mi vida personal y profesional desde una óptica más amable.

Gracias todos mis amigos que me mostraron su apoyo, pero sobre todo, a los que dejaron de serlo porque sin ustedes no hubiera crecido. Gracias Runner’s World y Sport Life por todo lo que me enseñaron. Gracias adidas por compartir conmigo este momento y gracias a ustedes por leerme, por dejarme escribir esta lección de vida al correr porque yo no quiero darles consejos técnicos ni nutricionales sobre cómo correr (para eso están los especialistas), yo solo quiero compartir con ustedes la experiencia adquirida para entender la vida en estos 22 años como corredora. Porque de eso se trata vivir, de nunca rendirse y eso lo aprendí corriendo.

Con cariño,

Sonia