Hola, mi nombre es Alma Rosa Vázquez Vázquez, tengo 36 años, soltera y tengo un hijo de 7 años que se llama Leonardo.

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A lo largo de mi camino he tenido que enfrentar obstáculos, pero el más grande de ellos, he sido yo misma.

¿Dónde comienzo?….

Desde que tengo memoria he amado ser activa, nunca lo hice como disciplina, me hubiera encantado pero no fue así, más bien aprovechaba los juegos con amigos y en los que tenían que ver con actividad y destreza siempre fui buena. Cuando tuve oportunidad me inscribí al gym, en el que por un largo tiempo fui constante, tomaba clases de spinning, aeróbics y esas cosas, y disfrutaba mucho hacerlo.

Llegó a mi vida mi mayor tesoro, mi hijo Leonardo, que fue lo mejor que me pudo haber pasado, pero esta nueva responsabilidad también trajo más pruebas a mi vida. Dejé en definitiva el gym, pues ya no dispondría de tiempo ni de dinero para seguir. Correr, mmmm…¡ni pensarlo!, de vez en cuando corría, pero para ser sincera me aburría, yo estaba acostumbrada al brincoteo de los aerobics y la zumba.

Y entonces empezó en mi vida una etapa terrible, que sentía de todo en mi cuerpo, desafortunadamente, nada de lo que sentía era bueno. Me cansaba, me faltaba el aire, pasaba mucho tiempo dormida. Sabía que algo no andaba bien, fui a chequeos médicos en donde todo salió bien, pero eso solo hacía que mi incertidumbre creciera, ¿porqué me dolía todo? y lejos de estar feliz porque estaba sana me agobiaba no saber qué era lo que me pasaba.

Así que intenté regresar al gym pero solamente fui como 5 clases en todo el mes porque me cansaba y sentí que yo ya no podría nuevamente hacer ejercicio, mis dolores de columna me preocupaban y ¿que tal si con el ejercicio perjudicaba más a mi cuerpo? Dejé de hacer ejercicio otra vez.

Pero la vida te pone en el lugar y tiempo preciso. Por parte de mi trabajo entré a cursar un Diplomado en Participación Social, en el cual muchos de los temas hablaban sobre empoderamiento de la mujer. Cada clase la disfruté mucho pues nos hacían sentir más seguras, pero recuerdo que en una clase nos pidieron elegir 5 fotografías de diferentes etapas de nuestra vida y en cada foto tenía que poner alguna cualidad que viera en mí durante esa aquella. Me di cuenta que las fotos en las que realizaba ejercicio era en donde veía más cualidades que me llenaban de orgullo y felicidad.

Así que tomé la decisión de regresar al gym, mi hijo ya es más grande por lo que ya puedo hacer más cosas, claro con el apoyo de mi familia, que sin él tampoco sería posible. Poco después de regresar a hacer ejercicio busqué en internet “carreras” y vi la convocatoria para Princesas Run 10 km. Platiqué con mi mejor amiga, a quien logré contagiar de entusiasmo y el 3 de agosto de 2014, corrí mi primer carrera. Fue algo increíble, la felicidad que sientes al llegar a la meta es mágica.

Después de eso he corrido dos carreras con mi hijo, 10Km en la Marquesa, los 10 Km en la Nocturna y 16 Km en el Bosque de Chapultepec y el fin de año con 10 km.

Ahora para mi correr ya no es aburrido. Correr me emociona, me apasiona, me llena, me enorgullece. Muchos malestares físicos,” que ahora entiendo” que más que físicos eran emocionales, se han ido.

Mis demonios siguen acechándome de vez en cuando, pero hoy sé que soy mucho más fuerte que ellos, correr me ha ayudado a enfrentarlos, me ha dado esa confianza y fuerza para hacerlo.

El 30 de agosto del 2015 correré mi primer maratón y mientras tanto, estos 8 meses que faltan, los disfrutaré haciendo una de las cosas que más amo y que más me ha dado… Correr.

Alma Vázquez