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En los últimos años, el sodio ha cobrado mala fama. Es considerado uno de los factores que han colaborado para el crecimiento del sobrepeso y la obesidad. Al menos, en la ciudad de México ya no hay saleros en la mesa precisamente por este tema. Pues bien, ¿alguien que es corredora como tú tendría que prescindir de este mineral? La respuesta es un NO rotundo y te decimos por qué.

  1. Controla la presión arterial y es necesario para que los nervios y los músculos trabajen apropiadamente. Necesitas al menos 1500 mg de sodio diario.
  2. La sal de mar ha cobrado popularidad en los últimos años pero contiene la misma cantidad de sodio que la sal de mesa.
  3. Lo que debes controlar no son las cucharadas de sal sino la cantidad de sal de las comidas procesadas, que los mexicanos somos muy asiduos a ingerir. Por ejemplo, los embutidos son altos en sodio.
  4. Si ni quieres sazonar con sal tus alimentos, opta por las especias, hierbas y cítricos para potenciar su sabor natural.
  5. Los bajos niveles de sodio en una corredora (sobre todo si corres más de 10K) pueden provocar hiponatremia (baja concentración de sodio en la sangre) y por lo tanto, se afecta la transmisión de impulsos nerviosos y el buen funcionamiento muscular. Esto se traduce en náuseas, calambres, desorientación, dificultad para habar y confusión.
  6. Es importante que cuando corras más de 10k o si eres una corredora salada (tienes sal en tu cara después de correr), te hidrates con bebidas con electrolitos después de correr. Evita el consumo de antiinflamatorios ya que aumentan el riesgo de hiponatremia.
  7. Si haces una carrera de larga distancia es importante que consumas alimentos salados antes y después.