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Se calcula que la ingesta insuficiente de frutas y verduras causa en todo el mundo aproximadamente un 19% de los cánceres gastrointestinales, un 31% de las cardiopatías isquémicas y un 11% de los accidentes vasculares cerebrales, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Pero en una corredora ¿por qué son necesarias?

Para una persona que no hace ejercicio, la recomendación son 200g al día, es decir, 3 piezas. En el caso de las corredoras, tendría que ser de hasta 5 piezas, sobre todo, si tu entrenamiento es regular (de 4 a 5 veces por semana).

Las frutas se caracterizan por su bajo aporte calórico (entre 30-60 g kcal por pieza) y contienen entre el 81 y 93% de agua. Además, se componen de azúcares sencillos, de fácil digestión y rápida absorción, son ricas en fibra y por lo tanto, contienen hidratos de carbono que son la fuente de energía de una corredora. Por otro lado, su aporte de vitaminas es muy alto, por ejemplo, la vitamina C en cítricos, kiwi, melón y fresa; la vitamina A en melocotón, ciruela y cereza y vitaminas E y B. Y qué decimos de los minerales, muchas de ellas contienen sobre todo potasio y fósforo, indispensables en el buen rendimiento de una corredora, además de la presencia en menor cantidad en magnesio, calcio, hierro y zinc. Y por si fuera poco, son antioxidantes como es el caso de los frutos rojos.

Lo ideal es consumirlas enteras o bien, en jugo pero debe beberse de inmediato para evitar la pérdida de vitamina C por oxidación. Por su alto contenido en agua, son básicas para tu entrenamiento y para minimizar el estrés oxidativo por el ejercicio, sobre todo si ya corres 21 y 42k. Cómelas como tentempié, cuando haces ejercicio o por la mañana para aprovechar mejor sus nutrientes.